-MÁSCARAS MEXICANAS- ¿Todos los mexicanos usamos máscaras?
Por: Cristhian Emiliano Bolaños Velásquez
Universidad Regional Del Sureste
Ensayo
Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o
licenciado, el mexicano se me aparece como un
ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro
y máscara la sonrisa. Plantado en su arisca
soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el
silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. Su lenguaje
está lleno de
reticencias, de figuras
y alusiones, de puntos
suspensivos; en su silencio hay repliegues,
matices, amenazas indescifrables, entre
la realidad y su persona establece una muralla, de impasibilidad y lejanía. El
mexicano siempre está lejos, lejos del mundo, y de los demás. Lejos, también de
sí mismo.
Old or adolescent, creole or half blood,
general, worker or graduate, the Mexican is presented as a being that is
enclosed and preserved: face mask and smile mask. Posing in his arid solitude,
prickly and courteous at the same time, everything that is used to defend:
silence and words, courtesy and contempt, irony and resignation. His language
is full of reticence, of figures and allusions, of ellipses; In his silence
there are answers, nuances, indecipherable threats, between reality and his
person in a wall, of impassivity and remoteness. The Mexican is always far
away, away from the world, and from others. Far, also from himself.
¿Todos los mexicanos
usamos máscaras?
Es cierto que cada mente es un mundo, pero no es cierto
que cada mundo es igual o del mismo tamaño, existen grandes y pequeños, bonitos
o feos, raros u ordinarios, por lo tanto existen mentes con las mismas
condiciones. Las mentes de los mexicanos no están muy separadas de ésta
realidad, si no es que son formados por ésta realidad en todo su esplendor. Se nos
hace fácil aparentar algo que no somos realmente, cambias emociones
repentinamente sin sentir un solo gramo de culpa, no importándonos muchas veces
las consecuencias que éstos comportamientos nos lleguen a causar, a esto llama
el escritor Octavio Paz “Máscaras Mexicanas”. Con certeza podemos decir que
ningún mexicano se puede excluir al decir que no usa máscaras diferentes en
distintas partes del día.

La primera podría ser desde que el mexicano despierta y
con un ánimo por los suelos se pregunta si realmente necesita dinero y ese
trabajo al que su hora de entrada es a las 7 de la mañana, al darse cuenta que
lo necesita en verdad decide levantarse, darse una ducha y salir a trabajar, en
el camino sería el siguiente cambio de máscara, al subirse en el transporte
público y quejarse mentalmente al pensar que otras personas usan el mismo
transporte que él, o en otro caso al subir a su auto propio e irse quejando de
igual manera por la cantidad de tráfico y el tiempo que tardará en llegar a su
destino.
El siguiente cambio sería al llegar a su lugar de trabajo
y quejarse por no recibir el aumento que tanto desea, o tener que poner una
buena cara cuando su jefe pasa de visita por su cubículo, aunque al irse desee
que algo malo le pasara de mil maneras. El siguiente cambio sería a la hora del
desayuno en el que tiene que fingir querer o llevarse bien con sus compañeros
de trabajo a los cuales detesta por distintas razones.
El siguiente cambio sería cuando ve a un niño en la calle
pidiendo dinero para comprar comida y se compadece al darle una moneda e
imaginarse todo lo que pasa durante el día ese pobre pequeño, con el corazón
roto sigue su camino hasta que por un descuido otro auto choca contra él y
ocurre el siguiente cambio de máscara, al bajarse enfurecido del carro con
deseos de pelear y reclamando lo del accidente hasta el punto de llegar a los
golpes por el simple hecho de que “no se raja”.
Al no llegar a un acuerdo y terminar la pelea decide
subir a su auto y seguir con su camino a casa, ahora esperando que la comida
esté lista. Llegando a su casa ocurre el siguiente cambio de máscara al denotar
su absurdo machismo mexicano al molestarse con su mujer por no tener la comida
lista o no prepararle el platillo que él quería y así armar un teatro en su
casa.
El siguiente cambio de máscara sería cuando por la
tardenoche llegan sus suegros de visita y con unas ganas nulas los recibe en su
casa porque no le queda de otra, pero tiene que estar siempre sonriente y
gentil con su esposa para que no piensen que no les cae bien o que tienen
problemas, al irse los suegros ocurre el siguiente cambio de máscara igual al
anterior, se vuelve estricto una vez más con su esposa por lo acontecido en la
tarde a la hora de la comida.
Al caer la noche decide salir con sus amigos a pasar el
rato y tomar algo, en éste momento ocurre el siguiente cambio de máscara al dar
un rostro de felicidad para que parezca que todo está bien y que no existen
problemas en su vida, les cuenta a sus amigos que en el trabajo le dieron el
ascenso que tanto esperaba y que en su casa no tiene problemas con su mujer por
el simple hecho de que no sepan realmente su situación.
Como mexicanos muchas veces cambiamos de actitud múltiples veces al día,
para nuestra conveniencia o no, sin darnos cuenta que podemos herir a los demás
siendo egoístas. Nos esforzamos por denotar nuestra hombría y machismo tratando
mal a las personas, pero en fin es nuestra naturaleza y depended de nosotros
mismos ir esculpiendo nuestra forma de ser, siempre tratando de ser mejores
cada día.
Bibliografía: Máscaras Mexicanas de Octavio paz
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